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Revista de análisis político
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VICENTIN COMO ESTRATEGIA EN LA POLÍTICA FINANCIERA, MONETARIA Y CAMBIARIA DE LA ARGENTINA

VICENTIN COMO ESTRATEGIA EN LA POLÍTICA FINANCIERA, MONETARIA Y CAMBIARIA DE LA ARGENTINA
29/07/2020 Giuliana Frecentese

Mucho se habla sobre el “Polémico y cuestionado” proyecto de intervención y posible expropiación del grupo Vicentin, según titulan los medios de comunicación. Nada de los titulares del ahora sorprende si nos remontamos a políticas similares del ayer, en cuanto a los intentos por recuperar una fracción de un resorte esencial para el país, como lo es su comercio exterior.

Podríamos sintetizar los motivos de este rescate financiero en tres aspectos:

  1. Ser Empresa testigo en el comercio exterior de granos.
  2. Planificación estratégica de los mercados de cereales y cambiario.
  3. Soberanía alimentaria.

El segundo aspecto es el que aquí nos interesa. No entraremos en los aspectos legales de su intervención, ni en la que sí amerita llamar cuestionada y polémica deuda del grupo (de 1.300 millones de dólares, repartidos entre inversores, acopiadores, bancos públicos como el Nación y muchísimos productores que vendieron sus semillas a Vicentin y no recibieron nada. Esto no le impidió financiar la campaña del macrismo en las elecciones).

La Argentina necesariamente debe resolver cuestiones ligadas a su estructura productiva y su régimen cambiario que conllevan a que una decisión como la de Vicentin se vuelva estratégica para una justa distribución de la riqueza, en un contexto de crisis mundial causado por el COVID-19.

Veamos primero su posición relativa en el mercado para sacar algunas conclusiones:

Vicentin participa en distintos rubros: Cereales y oleaginosas con plantas (Avellenada, San Lorenzo y Ricardone) con una importante capacidad de almacenamiento y molienda de semillas y con su propia terminal de embarque; en hilados; biocombustibles a través de su subsidiaria Renova; jugos concentrados; carnes; vinos en Mendoza; acopio y exportación de miel.

Un informe del BCRA citado por Ernesto Mattos , muestra que entre los tres principales exportadores del complejo soja están AGD (1°), Oleaginosa Moreno (2°) y Vicentin (3°). Para el caso del complejo exportador de girasol, Vicentin es primero seguido por Oleaginosa Moreno y Nidera.

El segundo gráfico, muestra la participación de las primeras cuatro empresas, en las exportaciones totales del complejo oleaginoso argentino.

Vemos primero que no es cualquier empresa la que se quiere rescatar, su participación en el mercado mundial de oleaginosas ha sido muy fuerte, lo que indicaría que es posible mantener esos niveles o incluso potenciarlos si se asociase de manera mixta con YPF Agro .

Pero lo realmente importante no es su posición en sí misma, Vicentin permitiría estabilizar y darle previsibilidad al mercado cambiario argentino. La firma factura un volumen de embarques de 4000 millones de dólares y detenta el 10,5% del mercado exportador de cereales y oleaginosas, el cual el año pasado movilizó oficialmente 22.750 millones de dólares.

El mecanismo sería el siguiente: Vicentin obtiene financiamiento bancario para la compra de la semilla, luego paga al productor por el grano y lo vende en el exterior, es en ese momento en el que el país recibe a través del mercado único y libre de cambios “los dólares de la cosecha” comprados por el BCRA. La historia conocida es que la devolución de ese préstamo nunca llegó y los dólares “desaparecieron”.

Vicentin sería una fuente importante de dólares para las necesidades que afronta el país.

¿Qué pasa con los dólares en la Argentina?

“…El principal problema de la economía es la restricción externa, que es la escasez relativa de divisas, o sea que no hay dólares para todos quienes lo demanden en la cantidad que quieran en todo momento… Las políticas de desarrollo productivo tendrán que priorizar la inversión en aquellos proyectos que incrementen las exportaciones y sustituyan importaciones de manera genuina”, textuales palabras del Ministro de Producción Matias Kulfas en el posfacio “Pensar la economía después de Cambiemos”.

El cuidado de la divisa norteamericana es tan importante, no solo por el hecho obvio de que no tenemos la máquina para emitir dólares como la FED, sino porque requerimos dólares para importaciones de bienes de capital y distintos servicios no producidos en el país, para pagar deuda externa y para poder sostener el tipo de cambio evitando una devaluación (volveremos sobre esto último).

Las formas de obtener los dólares son mediante toma de deuda -hoy totalmente vedado su acceso por el endeudamiento brutal macrista- o mediante las exportaciones como dice Kulfas. Los sectores que monopolizan los dólares en el país -comercio exterior de granos (Cargill, Bunge, Dreyfus, Nidera, Noble, ADM, etc.)- tienen como medio de presión el control de la divisa.

La Argentina tiene como principales bienes de exportación, los mismos bienes de consumo interno, vale decir, alimentos. En este sentido:

  1. Presionan para generar una devaluación que encarezca el dólar y les permita abultar más dólares especulando con su valor.
  2. Comercian a nivel internacional en dólares trasladando esos mismos precios de alimentos al mercado interno argentino.

Este traslado de precios que determinan el precio de otros bienes internos genera inflación. “Las teorías de la emisión monetaria como único causante de aumento de precios”, presentes hoy en los profetas de las finanzas y medios de comunicación, no alcanzan para explicar la inflación en Argentina ligada a estas condiciones estructurales.

Un poco de actualidad

Estos señores dueños de la divisa que pagan a sus productores en pesos y cobran en el mercado internacional en dólares, acaparan sus producciones en silobolsas esperando el aumento del dólar para vender o directamente se niegan a liquidar esos dólares en nuestro país (ver gráfico), lo que genera escasez de divisas y por ende, presión para devaluar y aumento del dólar paralelo. El BCRA tiene que salir a ofrecer dólares que se demandan, perdiendo reservas que ya dijimos para qué son necesarias. Para contener esa sangría, se establecen controles cambiarios como sucedió en el gobierno de Cristina Kirchner, año 2010-2011, y hoy se retoman con Alberto Fernández.

La Argentina enfrenta problemas de escasez de divisa. El endeudamiento y tasas de interés insostenibles en los últimos cuatro años como un mecanismo perverso de transferencia de renta al exterior, limitan hoy al gobierno para operar con la moneda norteamericana.

Desde que Alberto asumió, se pudieron establecer controles –dólar solidario- que se fueron profundizando con la marcha de los acontecimientos.

La brecha entre el dólar oficial y paralelo -ilegal- llegó a ser de un 74%. Apareció también el aumento del llamado dólar MEP o bolsa y el Contado con Liquidación (operaciones a través de compra de bonos y acciones sin restricciones). La presión que estos tipos de cambio ejercían en el oficial, provocó una enorme disminución de reservas de libre disponibilidad en el BCRA para sostener el tipo de cambio (hoy sólo restan unos 10 mil millones de dólares).

Como consecuencia, el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores intervinieron decididamente sobre el control de cambios, no solo en el oficial que es en definitiva con el que comercian importadores y productores del agro. El MEP y contado con “liqui” bajaron y hoy ha dejado de ser noticia furor para promotores de corridas cambiarias.

Sin embargo, necesitamos una intervención más a fondo que evite las maniobras especulativas. Una intervención en el mercado exportador que le permita al Estado hacerse del control de divisas, terminaría con toda discusión.

La intervención de Vicentín no implica quedarse con todo el comercio exterior; por si quedan dudas, Alberto no es estalinista, marxista o comunista. La medida sólo daría un respiro, tanto a la empresa misma en quiebra, como al país en el manejo soberano de su política monetaria y cambiaria.

Para concluir

Decíamos que nada nos sorprende de los titulares del presente si nos remontamos a políticas similares anteriores, rechazadas por los mismos sectores concentrados que actuaban conforme a la época. Me refiero al intento más acabado en Argentina por restringir el abuso de los monopolios cerealistas como fue la nacionalización del comercio exterior, con el IAPI durante el peronismo. El Estado se reservaba las ganancias que absorbían los monopolios, protegiendo los precios de los productores y reorientando esas ganancias para obras de interés público.

Lo mismo podríamos decir hoy, que lejos de hablar de una nacionalización, el manejo de Vicentín sí le permitirá al Estado poder controlar una parte de la divisa para también volcarlo al interés público.

El desafío de Alberto Fernández será dar prioridad a la reactivación de la economía productiva y recomponer un tejido social que venía golpeado por el macrismo y profundizó el coronavirus. Esperamos que con toda la legitimidad brindada a este gobierno en las urnas, esta medida pueda hacerse efectiva para continuar ese rumbo.

Fuentes

Zaiat Alfredo. “El modelo Kulfas, YPF Agro y Vicentín”.
https://www.pagina12.com.ar/272171-el-modelo-kulfas-ypf-agro-y-vicentin
Catalina Ferrari y Sebastián Salvaro. Mercados y liquidación de divisas: nada es lo que parece.
https://www.a24.com/agro/opinion-agro/mercados-liquidacion-divisas-parece-08052020_vMUfjIjoVX
Mattos Ernesto: “El capitalismo de Estado”.
https://www.perfil.com/noticias/opinion/opinion-ernesto-mattos-el-capitalismo-de-estado.phtml
Penizoto Diego. Vicentín, un final anunciado y ligado a la corrupción. https://www.rionegro.com.ar/vicentin-un-final-anunciado-y-ligado-a-la-corrupcion-1395369/


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