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Revista de análisis político
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MERCADO COMÚN SURAMERICANO: ¿Oportunidad de Integración o “lastre”?

MERCADO COMÚN SURAMERICANO: ¿Oportunidad de Integración o “lastre”?
18/04/2021 Giuliana Frecentese
Giuliana Frecentese
En MUNDO

El Mercosur como política de Estado en materia de integración regional ha logrado importantes avances.

Implementar la zona de libre comercio y la eliminación de los aranceles intrazona fue uno de ellos. Fue así que se inició el camino de la unión aduanera y  se fijó un arancel externo común (AEC). El mismo incrementa  la alícuota de los bienes importados para  fomentar mayor agregación de valor y favorecer el comercio intrarregional.

Podríamos decir  que  el Mercado Común Suramericano es quizá lo más firme que ha ocurrido en materia de integración.

Sin embargo los últimos sucesos en la región llevan a pensar que  hoy  pende de un hilo:

Hoy Apenas entre el 12 y 15% del comercio se genera entre países del Mercosur y el resto es comercio con el resto del mundo, principalmente vendiendo materias primas. Hay falta de comercio intrazona de productos industriales.

 – En los últimos años Uruguay ha encontrado en Brasil el socio ideal para intentar “soltar el corsét” que le implica, al parecer, permanecer en el Mercosur, exigiendo mayor acceso a terceros mercados para colocar sus productos primarios.

 – El gobierno de Bolsonaro, con su profundo liberalismo económico y su preferencia en relacionarse comercialmente hacia afuera, hace rato pretende reducir la protección arancelaria a la mitad, sobre todo bienes industriales. Brasil puso en marcha el Grupo Ad Hoc para Examinar la Consistencia y Dispersión del AEC (GAHAEC) proponiendo:

Esto provocaría la pérdida de la preferencia de la que actualmente goza la Argentina en el mercado brasileño, pero también en el uruguayo y paraguayo.

Sectores altamente dependientes de sus exportaciones al Mercosur, como el automotor, el textil, el del calzado y el del plástico se verían profundamente perjudicados frente a la competencia extrazona.

 –Frente a algunos déficits del AEC- como niveles de protección mayor para un determinado insumo que para el bien terminado que se produce con él- se le fueron incorporando distintas excepciones, por ejemplo, hasta el 31 de diciembre de 2023 Uruguay y Paraguay importan insumos agropecuarios al 0%. Hoy el AEC está perforado por todos lados.

 – Sumemos en la lista, la disputa comercial entre China y EE.UU y una pandemia mundial que viene dejando una crisis económica y sanitaria sin precedentes, condicionando el libre comercio entre bloques y con miradas diametralmente opuestas sobre su abordaje que llevan a cabo los países miembros del MERCOSUR.

  – Por último mencionar a una Argentina bastante solitaria en el bloque, que por lo antes mencionado, requiere necesariamente no romper relaciones con Bolsonaro, siendo Brasil su principal socio de exportación. Se perjudica con una reducción del AEC si quiere proteger a su industria y más viniendo golpeada de una profunda crisis económica y una deuda brutal heredada que debe seguir negociando ahora con el FMI.

¿Podríamos a raíz de todo lo expuesto concluir que el MERCOSUR ya no tiene su razón de ser y cada país miembro debe dedicarse a hacer acuerdos unilaterales extrazona?

¿Se podría dar el caso de un Brexit Uruguayo o Brasilero? ¿Argentina tendrá que asumir que es un “lastre” dentro del acuerdo?

Me adelanto a la conclusión, el MERCOSUR es lo más firme en materia concreta de integración latinoamericana y es vital para el desarrollo se sus países miembros, por tanto, en los tiempos que corren DEBE SOSTENERSE A PESAR de los intentos de desintegración del bloque. Quizá sea momento de dejarlo pastear un poco, dejar pasar el tiempo, hasta que el contexto o un nuevo gobierno en la región permita mejorar las condiciones de negociación entre sus países miembros.

El Mercosur posible

No tiene sentido hablar de integración en términos abstractos, sino en oportunidades concretas para sus miembros de bloque.

El Mercosur se puede dar una política industrial común, una planificación industrial concreta que no quede librada al libre mercado y se identifiquen  qué sectores concretos se quieren industrializar para que los mismos adquieran competitividad internacional.

Como afirma Marcelo Gullo”Argentina y Brasil deben pactar que ciertas industrias van a estar de este lado de la frontera y ciertas otras, del otro lado. Política que podrá ser ejecutada, entre otras medidas, mediante la orientación del crédito y la aplicación de estímulos fiscales. Argentina y Brasil deben concebir una política industrial comunitaria, aprender a pensar en el bien común del MERCOSUR entendido como un todo…

Un poco ambicioso plantear esto en el actual contexto con un Brasil que tiene una crisis sanitaria brutal por la pandemia de Covid 19; condenado por la misma Unión Europea en el desastre que comete en la Amazonía, etc.

Pero Argentina no debe romper relaciones con Bolsonaro, ya vendrán tiempos mejores. A pesar de su situación actual, Brasil tuvo un crecimiento descomunal en la última década y es un potencial financista de los países de la región. Sumemos que el PT con Lula libre, se sigue fortaleciendo de cara a un próximo proceso electoral.

Argentina tendría una oportunidad para reducir su restricción externa, alejándose de la dependencia  del dólar, reduciendo la transferencia de dólares por compra de insumos importados, luego, hay menor presión devaluatoria y por ende, inflacionaria. La políticas de la región complementarían a las de cada Estado individualmente, se retroalimentan.

Pero no se trata de solo incentivar Argentina y Brasil, probablemente los que están en mejores condiciones de conducir este proceso. Deben pensar en la industrialización del Paraguay y del Uruguay. …Si el papel de estos dos países, dentro del MERCOSUR, fuese, simplemente, el de productores de materias primas, ¿qué ventajas tendrían en integrar el MERCOSUR?… Si esto no se modifica Uruguay va a seguir sosteniendo que se encuentra dentro de un corset, no ve perspectivas dentro del bloque al no tener un sector industrial importante que proteger, lo mismo Paraguay.

Paralelamente, hay que pensar en los Estados asociados como Bolivia o Venezuela, no solo incorporarlos  de una vez por todas como miembros plenos. A Bolivia no le resulta atractivo el Mercosur, si le es igual exportar su gas a California que a Brasil. En cambio, siguiendo a Gullo, si a cambio del gas, se desarrollase un complejo industrial (petroquímico) en Bolivia, financiado por Brasil y garantizara la producción de ese complejo, Bolivia ya podría exportar con valor agregado.

Argentina podría, a raíz del petróleo venezolano, desarrollar una industria alimenticia en Venezuela, y que éste deje de depender de importar dichos productos. Sin ánimos de extenderme en este asunto, recordemos que Venezuela fue suspendida del Mercosur y continúa con un bloqueo financiero por parte de EE.UU. Con Chile se puede dar una política similar. Así Latinoamérica empezaría de a poco a ver con buenos ojos la gran potencia en que se convertiría el Mercosur.

El Mercosur debe dejar de ser pensado como una simple zona de libre comercio y pasar a ser concebido como “una zona de industrialización conjunta”.

Esto va más allá de gobiernos, es una política de Estados miembros, pero también debe contemplar la integración de sus habitantes. Dejar de lado cuestiones de discriminación absurdas y entender que los latinoamericanos tenemos los mismos problemas en común; que un brasilero o boliviano en la Argentina, tiene el mismo derecho de acceder a los servicios esenciales (salud, educación pública y gratuita) porque además de ser algo socialmente justo, en cuestiones concretas, también aporta con sus impuestos lo mismo que cualquier argentino, pagando el mismo IVA por ejemplo.

Por último pensar- más allá de la unión aduanera robusta- con la misma lógica, en una política sanitaria común, de género, educativa, financiera,  etc.

Hoy parece imposible hablar de este tipo de integración. Pero no se deben forzar conflictos, no tensar, mantener buenas relaciones y en el momento oportuno, avanzar en este sentido. Se va a discutir próximamente  la reducción del AEC, veamos cómo llegamos parados a esa instancia.

El Mercosur no es un lastre, es una oportunidad extraordinaria de integración de la Patria Grande.

Fuentes

-Gullo Marcelo, “Integración o hegemonía”. https://marcelogullo.com/america-del-sur-integracion-o-hegemonia/

-https://ocipex.com/articulos/bolsonaro-busca-decretar-el-fin-de-la-proteccion-a-las-industrias-del-mercosur-cinco-dias-antes-del-cambio-de-gobierno-en-argentina

-Informe Técnico de Comercio exterior – Mercosur, 2019.


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