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Revista de análisis político
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EL GÉNERO Y LOS TRABAJOS DEL CUIDADO EN CONTEXTO DE PANDEMIA.

EL GÉNERO Y LOS TRABAJOS DEL CUIDADO EN CONTEXTO DE PANDEMIA.
13/11/2020 Giuliana Frecentese

Nuestro país  a lo largo del tiempo ha ido forjando protagonistas anónimas entre miles de entreveros que ha tenido y tiene nuestra historia de revoluciones y contrarrevoluciones. Desde una tejedora catamarqueña,  cosechadora en tierras cuyanas,  cocinera, enfermera… Mujer que al calor del peronismo y la industria, se  trasformó de sirvienta a obrera constituyendo su salto a la libertad, sumando a sus derechos civiles adquiridos con Yrigoyen, sus derechos políticos.

Entre avances enormes que hemos obtenido a lo largo del tiempo, el papel de la mujer hoy sigue siendo de relegamiento. Sabemos que  la opresión hacia las mujeres tiene nacionalidad, clase social y género. La realidad dependiente de la Argentina y de los países latinoamericanos nos obliga distinguir entre los intereses que persiguen los países “avanzados” que se benefician de los recursos de los pueblos en los países menos desarrollados; entre los objetivos de las clases sociales dominantes y las necesidades de los sectores más pobres; y a enfrentar la violencia, discriminación y opresión que muchas veces ejercen los hombres sobre las mujeres.

Desvincular la lucha de miles de mujeres de los problemas de un país sometido, es hacernos creer que es posible la igualdad de género en una Argentina desigual e injusta.

Los gobiernos Kirchneristas intentaron recomponer un tejido  social destruido desde la crisis de 2001, otorgando derechos a muchos sectores de la informalidad que, sin decirlo explícitamente, también permitieron el avance específico de derechos de mujeres e  identidades disidentes.

Las miles de amas de casas que pudieron recibir su jubilación por un trabajo no reconocido de años o que trabajaron en negro; las nuevas madres que pudieron brindar un plato de comida a sus hijos gracias a la AUH; la estudiante universitaria que pudo sostener sus estudios y recibirse con ayuda del Progresar;  la empleada doméstica-ahora personal de casas particulares- con mayores derechos no reconocidos hasta entonces, etc., son un ejemplo.

Esos avances incidieron, por consecuencia, en los trabajos del cuidado, que es lo que específicamente queremos tratar.

El trabajo del cuidado

“Hay una especie de derecho natural, que obliga a que la mujer lave los platos o cuide a sus hijos. Si parece una fatalidad biológica es exclusivamente porque su duración es tan prolongada que nadie concibe su desaparición” Decía J.A Ramos en 1976.

En el “El Patriarcado del Salario”, Silvia Federici afirmaba: “…producimos ni más ni menos que el producto más precioso que puede aparecer en el mercado capitalista: la fuerza de trabajo. El trabajo doméstico es mucho más que la limpieza de la casa. Es servir a los que ganan el salario…; es la crianza y cuidado de nuestros hijos- futuros trabajadores-… Rechazar esto, supone el fin de la división entre “las mujeres que trabajan” y las que no trabajan”, división que implica que el trabajo no asalariado no se asuma como trabajo…”

La desigualdad en los cuidados es un problema actual. El gobierno de Alberto lo pone como prioridad y crea el “Ministerio de la Mujer, Géneros y Diversidad” que permite empezar a discutir el tema a través de “La mesa Interministerial de Políticas de Cuidados” que reúne a 12 organismos del Poder Ejecutivo para contribuir a una organización del cuidado más justa. Toda política pública como el actual IFE -impactando en mayor grado en mujeres- o políticas de erradicación de violencia de género, etc., se planifica de manera conjunta con los organismos.

Aclaramos primero que al hablar de cuidados incluye hacer las compras, cocinar, la limpieza del hogar y la atención de niños, niñas y personas mayores o con discapacidad que requieren apoyo. También la coordinación de horarios y traslados (médico, escuela, cumpleaños, actividades extra escolares, apoyo escolar, entre otras) y tareas comunitarias. Las mismas no entraron en cuarentena, por el contrario, se volvieron más intensivas y desiguales.

Ya desde antes de la pandemia, las mujeres hacían el triple de las tareas de cuidado que los hombres. A su vez, las mujeres de menos recursos económicos hacen en promedio más trabajo no remunerado que las mujeres de más recursos (les permite muchas veces delegar cuidados contratando a otras personas para hacerlo). Así tienen más cargas de cuidados y menos formas de resolverlo si el Estado no interviene para garantizarlo.

Algunos datos

Según la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo (EAHU-INDEC, 2013) las mujeres realizan el 76% de las tareas domésticas no remuneradas. Dedican a este tipo de labores un promedio de 6,4 horas semanales. Mientras tanto, los hombres les dedican un promedio de 3,4 horas semanales.

Además se observan fenómenos de segregación horizontal (paredes de cristal) y vertical (techos de cristal), es decir, la existencia de barreras para la participación de mujeres en determinados empleos y para el acceso a puestos jerárquicos.

Los varones constituyen el 57% del total de los ocupados. De ellos, el 8,5% tienen puestos de jefatura o dirección, mientras que este porcentaje en mujeres es del 4,7%.

En cuanto a la segregación horizontal, en la Argentina, la principal ocupación de las mujeres es el servicio doméstico remunerado. Estas tareas están extremadamente feminizadas: entre las 877.583 personas que se dedican al servicio doméstico, el 96,5% son mujeres.

Estas mujeres cobran prácticamente la mitad de un salario mínimo, vital y móvil, constituyéndose en las trabajadoras más pobres de toda la economía.

Si sumamos las trabajadoras del servicio doméstico, la enseñanza y la asistencia social, encontramos que 4 de cada 10 mujeres ocupadas se insertan en trabajos relacionados con tareas del hogar y de cuidados. Los varones, en cambio, son mayoría en sectores asociados a la industria, la construcción y la energía:

En el reciente creado “Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular”, se manifiesta la feminización de sus trabajadores, al igual que la pobreza. Un 27% de los inscriptos, trabajan en servicios personales. Las trabajadoras y trabajadores de limpieza son 21 de cada cien casos. La mayoría son mujeres que limpian casas por hora y que no llegan a ganar un salario mínimo o están en negro. Otro 10% vive de cocinar para terceros y un porcentaje similar realiza servicios de peluquería, manicuría o depilación.

Estas desigualdades en los cuidados afecta a miles de mujeres que, por la tarea de cuidar, no pueden trabajar y dependen económicamente de otras personas o de sus parejas (contribuyendo muchas veces a no poder salir de un contexto de violencia), sin poder generar sus propios recursos. Otras mujeres hoy trabajan y cuidan (tienen dos trabajos) con una distribución desigual de tareas en la casa.

“El cuidado además de estar feminizado está muy familiarizado, asociado a la familia…por eso hablamos de desfamiliarizar…” explica Lucia Cirmi, actual Directora de Políticas de Cuidados del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad.  Sin familia que actúe de sostén- por ejemplo, las abuelas como mayor sostén de cuidados de sus nietos- se limitan los cuidados.

El Movimiento Nacional, hoy encabezado por Albero Fernández, que incorpore la emancipación de la mujer en términos situados, debe esencialmente tener la política, no de eliminar las tareas de cuidado, sino de poder distribuirlas mejor, dándoles el valor económico que merece en el aparato productivo. El cuidado debe ser un derecho, independientemente de la conformación  familiar que se tenga. 

Pandemia y Teletrabajo

La pandemia de Covid 19 empujó a las economías del mundo a una gran depresión. Se espera que el PIB mundial se reduzca un 5,2% este año, más del doble que el registrado en la crisis financiera de 2008. La Argentina no escapa a la crisis y requiere que el Estado acuda a medidas proteccionistas. El gobierno de Alberto utilizó la cuarentena para preparar un sistema sanitario que ya venía desmantelado por el macrismo, evitando su colapso.

Pero a esta crisis provocada por el Covid 19, se suma una crisis en los cuidados que ahora se visualiza mucho más.

Un estudio realizado por la Asociación Civil “Tejiendo el Barrio” en conjunto con la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, informó que siete de cada diez personas que teletrabajan se encargan en simultáneo del cuidado de sus hijas e hijos desde que comenzó la cuarentena en el AMBA.

Mientras que el 31% de las mujeres respondieron que ya se encargaban del cuidado antes de la cuarentena, en los varones ese número descendió al 19%. Según el informe, esta tendencia se profundizó aún más con la llegada de la pandemia y ahora, en tiempos de teletrabajo, el cuidado está en un 58 % a cargo de mujeres y solo en un 39% a cargo de los hombres. Esto manifiesta la necesidad de comenzar a regular el teletrabajo ya que profundiza la desigualdad de género en los cuidados.

Sin ánimos de adentrarnos en una discusión jurídica, la reciente sanción de la Ley de Teletrabajo resulta esencial para dar un piso de regulación al trabajo del cuidado. Me detengo únicamente en este aspecto de la Ley.

“Los teletrabajadores que acrediten tener a su cargo, de manera única o compartida, el cuidado de menores de 13 años, personas con discapacidad o adultas mayores que requieran asistencia específica, tendrán derecho a horarios compatibles con las tareas de cuidado a su cargo y/o a interrumpir la jornada.”

Dos aspectos fundamentales de la Ley:

–       CORRESPONSABILIDAD. Que no se aten las tareas del cuidado a la identidad de género, algo que hoy ya sucede. Los hombres deben también reclamar el derecho a cuidar.

–        REVERSIBILIDAD. “El consentimiento prestado por la persona que trabaja en una posición presencial para pasar a la modalidad de teletrabajo, podrá ser revocado por la misma en cualquier momento de la relación”.

Esto ha sido una de las cosas más cuestionadas por los medios concentrados de comunicación, poniéndolo como algo perjudicial para la empresa. En realidad, tiene que ver con la idea de NO asumir como “algo de mujeres” el hecho de pedir teletrabajar para poder cuidar, eso no hace más que profundizar las desigualdades ya mencionadas en los cuidados. 

La combinación  de tareas remuneradas y reproductivas genera un mayor hartazgo y agotamiento. Esta modalidad SE DEBE PODER ELEGIR, tanto hombres y mujeres; lo que puede servir en ciertos momentos de la vida para reorganizar los cuidados, no lo es en otros.

Desde el punto de vista empresarial, no habría nada más “improductivo” que un trabajador que no tenga resuelta su organización familiar de cuidados. Con el avance de estos derechos, también termina siendo una inversión para sus empresas. Esta Ley define criterios generales, las especificidades serán dadas al momento de su reglamentación.

La discusión recién comienza, no es una cuestión exclusiva de las mujeres, es un problema que debe involucrar al conjunto de la sociedad y debe ser profundamente Federal.

Es un avance enorme el hecho de que se esté trabajando el anteproyecto de ley para crear un sistema integral de cuidados. El ministerio de las Mujeres quien coordina el trabajo de la comisión, tendrá un plazo de ocho meses para elevar el anteproyecto final, discutido en los próximos días con la mesa interministerial, organizaciones sindicales del mundo del cuidado, y distintas organizaciones de primera infancia, vejez, discapacidad, economía popular, etc.

La resistencia por parte de los sectores concentrados en la Argentina es muy fuerte. Cualquier intento de limitar la emancipación femenina en términos económicos, culturales y políticos,  debe ser combatido en el marco de las luchas por la liberación nacional y social de nuestro pueblo. Esperamos humildemente contribuir a esta tarea.

Fuentes

“Las brechas de género en la Argentina”, disponible en:

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/las_brechas_de_genero_en_la_argentina_0.pdf

https://www.pagina12.com.ar/284145-teletrabajo-siete-de-cada-diez-personas-tienen-que-cuidar-a-?cx_testId=3&cx_testVariant=cx_1&cx_artPos=1#cxrecs_s

https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/233626/20200814


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