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Revista de análisis político
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“CEPO” AL DÓLAR, RESTRICCIONES CAMBIARIAS O LA NECESIDAD DE UNA POLÍTICA MONETARIA SOBERANA

“CEPO” AL DÓLAR, RESTRICCIONES CAMBIARIAS O LA NECESIDAD DE UNA POLÍTICA MONETARIA SOBERANA
19/09/2020 Editorial
Editorial
En POLÍTICA

Las recientes medidas anunciadas por el Gobierno nacional para restringir aún más el acceso a la divisa norteamericana han generado un conjunto de ataques y defensas que requieren alguna reflexión.

Previo a todo, debemos saber que tal divisa no se produce en las máquinas del país, aunque es utilizada como referencia o moneda de transacción a nivel internacional.

Sabida tal noción elemental, debemos saber que no es posible resolver la libre adquisición de tal moneda toda vez que ello tiene su costo, pues para permitir ello, se debe garantizar que tal divisa esté a disposición en el mercado de divisas en nuestro país. Así las cosas, entre los mecanismos para acceder legalmente a esa moneda podemos mencionar las exportaciones de mercancías, materia prima y demás que pueda ser abonada por dólares y así puedan ingresar esos billetes verdes al país, o bien a través del endeudamiento, o el falazmente mencionado acceso al crédito.

En el caso de las exportaciones es menester que existan mecanismos soberanos del Estado que puedan garantizar al mismo tiempo las ganancias de quienes exportan como así también le permitan al Estado hacerse de parte de esos dólares en concepto de retenciones u otro mecanismo similar. Así, el Estado podría contar con reservas o bien disponibilidad de dólares para poder hacer frente a la adquisición de aquellas mercancías necesarias para poder afrontar los pagos propios del comercio internacional, por ejemplo importación de las mercancías necesarias para abordar una política industrial por ejemplo, pues es evidente que hay mercancías que nosotros no producimos, y que al adquirirlas debemos hacerlo en algún lugar que por supuesto requerirá de dólares como pago.

En el caso de acceder al crédito, el mismo debe implicar necesariamente un objetivo que aloje una política de desarrollo, pues de lo contrario, se prestaría para la especulación y así el atesoramiento en manos privadas de esa divisa, y en ese caso el Estado cumpliría el papel de un Estado bobo de simple intermediario.

En nuestra historia se han utilizado ambos mecanismos, a grandes rasgos por supuesto. A veces una combinación de ambos. Pero podemos decir que, por ejemplo, la dictadura cívico militar de 1976 a cargo de Martínez de Hoz, garantizó el endeudamiento para respaldar el negocio especulativo de los amigos de los Chicago Boy’s. Así podemos recordar la histórica publicidad “MADE IN”, que promovía la libre importación en claro desmedro de la industria nacional. Para los cinéfilos, les podemos recomendar un clásico del cine argentino “PLATA DULCE”, donde las empresas industriales nacionales se transformaron en la cáscara vacía y pantalla para la especulación.

Así, se desmanteló la Argentina industrial que, guste o no, había generado el peronismo en nuestro país. La emigración de miles de argentinos en busca de otros destinos, son muestra de ese desmantelamiento. Y resultó ser ese gobierno de CEO’s el que generó el endeudamiento más grande de nuestra historia que pudo ser cancelado recién por el gobierno de Nestor y Cristina en el nuevo siglo.
Aquel modelo especulativo devino en el Plan de Convertibilidad que fue vendido como la solución, pero no fue más que una versión noventosa de la tablita de los 80.

El estallido del 2001 fue el corolario de ello y un desempleo enorme como así también las enormes cifras de pobreza e indigencia que condenaron al hambre a generaciones de argentinos que no vieron ni las migajas de tal festín.

El modelo del 2003 fue crecer para pagar y luego desarrollarse. Se aplicaron retenciones a las exportaciones que permitían el ingreso genuino de divisas para afrontar la deuda de otros. Los argentinos, como siempre, debimos pagar el descalabro de unos pocos con DNI argentino, pero pasaporte globalizado.

Eso permitió el desarrollo industrial. Tal vez no el mejor, seguramente insuficiente, pero toda aquella fuerza ociosa que había quedado parada por la especulación, se ponía en movimiento. Con errores, pero con más aciertos.

La debilidad de esos gobiernos para plantear una política industrial integral, para abordar la batalla cultural, tal vez de otra manera, pueden ser los factores de la derrota del 2015. Pero no pretende este párrafo ser el dedo acusador desde la comodidad de unas líneas. Pues a pesar de todo, los gobiernos de Nestor y Cristina fueron los que le devolvieron dignidad a nuestro pueblo después de décadas de sometimiento y rodilleras.

Lo cierto es que el gobierno de Macri, con la clara protección de la dictadura mediática, vino a continuar, con el tono del siglo XXI, lo que dejaron pendiente los Martínez de Hoz, los Cavallo.

El nuevo gobierno de CEO’s vino a desmantelar lo que había logrado el kirchnerismo en materia de conquistas políticas, sociales, económicas y culturales.

La “fuga” de capitales en 2019 ascendió a la suma de 26.870 millones de dólares, totalizando en la era de Macri los 88.371 millones de dólares.

La destrucción de la industria, el trabajo, los salarios, la imposición de los tarifazos y el endeudamiento fueron el camino elegido.
La venia de un FMI, ayer cómplice, permitió el desembolso de 56.300 millones de dólares. 35.344 millones de dólares se usaron para pagar servicios de la deuda asumida en los primeros años del propio gobierno; 774 millones para importación de combustibles.

Todo ello, implica que cada dólar que ingresó a las arcas del Estado, financiaron la salida de capitales, contrariando categóricamente el Art. VI del Convenio Constitutivo del FMI: “ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”.

El uso de mecanismos como las LEBAC’s primero y luego las LELIC’s, garantizaron la bicicleta financiera de los timberos de siempre, en aquel momento en el gobierno.

Con bombos y platillos, Macri asumió el 10 de diciembre de 2015 anunciando que cada argentino podía comprar DOS MILLONES de dólares mensuales. Dichoso aquel que hoy se queja por no poder comprar 200 dólares pero que ayer podía comprar dos millones.

La bicicleta macrista permitía mediante las LEBAC’s y LELIC’s pasar dólares a pesos a una elevadísima tasa de interés diaria, luego cambiarlos nuevamente a dólares y hacer una jugosa maniobra especulativa que destruyó el aparato productivo nacional, dejó a miles de argentinos sin trabajo, depreció el salario de los trabajadores al tiempo que los reprimía en las calles con la fuerza pública, y en las casas con las tarifas.

Miles de Pymes cerraron por esa política, pues no podían acceder a un crédito toda vez que las tasas las fijaba el sistema de la bicicleta. Llegaron a tarifar el 80% anual. Imposible encontrar actividad que genere tanta rentabilidad.

Hoy, a un grupo social y político le hace pegar el grito en el cielo porque “se va Falabella” o porque el dólar está a 130 pesos. Pero ¿qué dijeron en aquel momento? Nada. Pero no es momento de reproches.

Es momento de comprensión. No se trata de defender medidas por defender. Es cierto que la pandemia ha generado una crisis sin igual. No solo en nuestro país, sino en el mundo entero. Pero es necesario comprender que la salida constante de dólares de las arcas del Estado ponen en jaque la posibilidad de una política monetaria nacional, soberana.

Las medidas anunciadas por la entidad financiera, pretenden poner límites a esa “fuga”. Esos dólares salen, y no hay mecanismos genuinos aceitados para que ingresen. ¿Se podrían tomar otras medidas? Tal vez. Pero es un paso que debe apuntar a profundizar las políticas que terminen con la especulación.


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